¿Qué es un préstamo personal?

Se define como un acuerdo en el cual el prestamista X (pudiendo ser X: una entidad financiera, una plataforma de inversores, un particular) anticipa una cantidad de dinero a un prestatario que se comprome a devolver el monto principal citado, más intereses, en un plazo ya fijado de antemano y bajo las condiciones contractuales acordadas por ambas partes. Tradicionalmente las entidades crediticias han venido denominando este tipo de productos como préstamos al consumo, siendo la finalidad de los mismos de toda índole: préstamos para estudiar, viajar, comprar electrodomésticos, adquirir un vehículo, etc. La diferencia principal que distingue a este tipo de créditos de los hipotecarios, es el hecho de no necesitar un aval inmueble, pues la persona física avala con todos sus bienes muebles (presentes y futuros) garantiza el cumplimiento del contrato.

¿Qué tipos de préstamos personales existen?

En primer lugar, señalamos los préstamos bancarios tradicionales, contratados con una entidad bancaria. Más ventajosos suelen ser los préstamos entre particulares, pues ambas partes tienen la posibilidad de pactar las condiciones y suelen ser por ello, mucho más flexibles que los bacarios. En los últimos tiempo ha surgido una multitud de mini préstamos, los cuales no exigen prácticamente ninguna garantía, enfocados a solventar alguna eventualidad puntual, sin embargo como desventaja principal destacan los altísimos intereses a sufragar así como al corta vida del préstamo. Otra modalidad prestataria son las nuevas plataformas de crowdlending y/o crowdfunding, cuya finalidad es la de negociar y aunar inversores privados con solicitantes de préstamos. Finalmente, cabe mencionar los préstamos gubernamentales, tanto nacionales como europeos, los cuales suelen ofrecer intereses tangiblemente inferiores y mejores condiciones contractuales para el usuario, no obstante su consecución suele ser harto difícil y en la mayoría de las casos, se requiere presentar un proyecto, estudios de viabilidad, etc.

¿Cuánto dinero puede conceder un préstamo personal?

Dadas sus características (en principio, no se requiere un aval hipotecario) su cuantía suele ser inferior a aquellos créditos destinados a la adquisición de una vivienda: desde 600 hasta 60.000 euros.

Vida del préstamo

De acuerdo a la cuantía concedida, la vida del préstamo suele oscilar entre 1 y 8 años como plazo límite para la devolución. Asimismo no existen periodos de carencia y los pagos se formalizan mediante cuotas mensuales.

Tipos de interés

Al igual que los puntos anteriormente expuestos, el tipo de interés devengado de un préstamo personal dependerá de la cantidad solicitada y la vida del contrato. Otra factor decisivo es la ratio de riesgo del solicitante, calculada por la entidad prestamista, que cobrará más o menos intereses de acuerdo con la capacidad mayor o menor del prestatario para devolver el crédito. Para hacernos una idea, en España se abona una TAE que oscila entre el 10% y el 25% para préstamos personales de un solicitante con ingresos regulares medios (1000 euros).

Requisitos para solicitar un préstamo personal

Dependiendo de la prestatario, ya sea una entidad bancaria o un inversor privado, habremos de cumplimentar, a grandes rasgos, los siguientes requisitos:

  • Tener nacionalidad o residencia española.
  • Comprobante de ingresos: normalmente se requiere el contrato de trabajo y las últimas tres nominas (en el caso de trabajadores por cuenta ajena). Para los autónomos: declaración de Hacienda de los últimos años así como del año en curso (con resúmenes anuales de IVA e IRPF), última declaración trismetral a Hacienda, último pago a la Seguridad Social, documento de alta como autónomo y justificante de ingresos regulares.
  • Relación de bienes patrimoniales: esto es, todos los bienes inmuebles en propiedad en el momento de solicitar el préstamo; casas, coche, inversiones,etc.
  • Declaración de otros préstamos (en caso de tenerlos).
  • Formularios de solicitud del préstamo.
  • Apertura de una cuenta corriente a nombre del titular del préstamo en la entidad donde éste se haya solicitado.

Reunificación de deudas

Los préstamos personales, por regla general, no incluyen la posibilidad de reunificar deudas de otros préstamos, para ello se requiere un crédito hiportecario. Sin embargo, para obtener una información más detallada sobre el tema:

Ampliación del préstamo

Las entidades bancarias no suelen ampliar ni los plazos de devolución ni la cuantía de un préstamo personal (este proceso sí se lleva a cabo con las préstamos hipotecarios). Las únicas posibilidades existentes serían, o bien cancelar el crédito actual y solicitar uno nuevo superior o bien contratar los servicios de una agencia intermediaria.

Cancelación o amortización anticipada

La amortización puede ser total (el 100% del monto adeudado) o parcial. En ambos casos las entidades suelen cobrar una comisión, la cual hace las veces de indemnización por no haber cobrado todos los interes que estaban previstos, de un tanto por ciento X que suele rondar el 4%.

Cambios contractuales

La entidad bancaria no tiene derecho, bajo ningún supuesto, a cambiar las condiciones contractuales unilateralmente sin el consentimiento expreso del prestatario. Luego no pueden cargarnos ninguna comisión, seguro contratado, o interés extra que no hayamos firmado de antemano.

¿Me pueden embargar mis bienes en caso de impago?

Si la entidad ha notificado la orden de impago, en caso de no haber llegado a ningún acuerdo por ambas partes, sí, el banco tiene potestad para embargar los bienes del adeudado, aunque se trate de bienes futuros no declarados al solicitar el préstamo.

Comisiones a tener en cuenta

  • Comisiones de apertura.
  • Comisiones por cancelación o amortización anticipada.
  • Tipo de interés.
  • Importe de la cuota mensual.
  • Comisiones por impago.
  • Comisiones derivadas de otros productos: estos pueden ser pólizas de seguros. Recomendamos poner especial atención en este punto, pues son numerosos los titulares que, sin saberlo, han contratado un seguro privado junto con el préstamo y luego se ven abocados a sufragar los gastos aún no queriendo dichos servicios. Por ello es necesario firmar los contratos habiendo entendido perfectamente cada cláusula de los mismos.